Manuel González; la conexión de ‘los secretos del Arco de la Rosa’ con la necrópolis romana

El marchenero Manuel González Blanco, conocido aficionado a la arqueología, realiza un recorrido por diversos hallazgos en el Arco de la Rosa, entre los que destacan las piedras de arenisca encuadradas y pulimentadas, colocadas a modo de emparchado en el emblemático monumento marchenero, una de ellas con texto escrito grabado situada del revés. La hipótesis de Manuel González, por la similitud con los enterramientos del Alto Imperio romano encontrados en la necrópolis de Madre de Dios en 2006 tras las excavaciones realizadas a raíz de la paralización de unas obras de viviendas, pasa porque las piedras de similar medidas encontradas en el Arco de la Rosa podrían ser los laterales de las antiguas tumbas, de forma que invita a los investigadores a estudiar los paralelismos de este tipo de piedras aparecidas en distintos puntos de Marchena.
 
En una de las columnas subiendo las escaleras del Arco de la Rosa, halla adornos representativos y artísticamente bellos.
 
Asimismo apela a que no se olvide la arqueología, considerando que Marchena “es la joya olvidada” de esta materia, de modo que recuerda algunos de sus hallazgos como la cloaca romana en las inmediaciones del Lavadero y la riqueza de la historia de nuestro pueblo en torno al agua.
Volviendo a comentar las veinte tumbas encontradas en las excavaciones cercanas al pabellón cubierto, explica los distintos rituales de enterramientos y muestra cómo el material encontrado en las tumbas guarda similitudes con las piedras de arenisca del Arco de la Rosa que casualmente pudo ver al olisquear su perra Linda por un pequeño hueco entre macetero y muralla. El tipo de enterramientos eran comunes para la población más humilde.
 
En este recorrido de ida y vuelta al Arco de la Rosa, se detiene en los goznes huellas del pasado del monumento y en un ara de caliza, entre otros elementos.
 
Desde el Arco de la Rosa, Manuel González observa cómo las piedras de arenisca emparchadas en la muralla se parecen a otro bloque encontrado en el camino de ‘La Escalera’, en las inmediaciones del yacimiento del Lavadero, concretamente en una zona recientemente asfaltada y que, por lo tanto, ha desembocado en la pérdida de la misma. Esta talla era de unos 60×30 centímetros, con las caras pulimentadas y los bordes biselados, y podría haber sido utilizada para el referido tipo de ritos funerarios.
 
Una vez compartidos estos hallazgos, Manuel González Blanco, que continuará deparando nuevas sorpresas próximamente, espera que puedan ser estudiados más en profundidad por los investigadores, ya que los considera digno de estudios y elementos potenciales de dinamización del turismo y la cultura de nuestro pueblo.
 
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